En Riobamba hay nostalgia por la desaparición de ocho vagones del tren



Los talleres del tren, situados en el norte de Riobamba, permanecen cerrados con cadenas y candados. Desde el exterior del predio de casi tres hectáreas se observa el autoferro, que se utilizaba para viajes cortos dentro de la región, durmientes, tanques de agua y otros implementos para el mantenimiento de la red ferroviaria.

También se ve un vagón de carga, similar a otros ocho vagones que Ferrocarriles del Ecuador, en liquidación, trasladó desde Riobamba hasta Cotopaxi para su presunta fundición. El vagón que queda está fabricado de fierro grueso, tiene una altura de dos metros y una capacidad para transportar al menos 400 quintales.

Miguel Jerez, quien trabajó durante 25 años en el tren, recuerda bien la capacidad de carga de los antiguos vagones porque su función era supervisar el envío de granos, cemento, harinas, materias primas para las fábricas y otros productos. Los vagones de carga viajaban entre Ibarra, Quito y Guayaquil.

“Esos vagones eran tan resistentes que iban llenos de carga y en los techos iba la gente. En el tiempo de la zafra iban repletos de personas. A veces ahí nos tocaba acampar cuando los viajes eran largos”, recuerda Miguel, de 76 años.

Él y los demás integrantes de la asociación de trabajadores jubilados del tren expresaron su indignación por la desaparición de las estructuras antiguas. “Los vagones eran el recuerdo de la época de oro del tren. Pudieron haber sido utilizados de otra forma, nos duele que hayan sido tratados como basura”, dice Antonio Montoya, otro jubilado.

Los vagones estaban a la intemperie en los talleres del tren en Riobamba. Permanecían ahí desde que el tren cerró sus operaciones comerciales y el servicio de transporte de carga hace más de 20 años.

Video: ¿Dónde están los vagones del tren que salieron de Riobamba?

En una primera versión que José Pinoargoti, liquidador de Ferrocarriles del Ecuador, le dio a este medio de comunicación, indicó que los vagones estaban en malas condiciones y que habían sido vandalizados con grafitis por falta de seguridad en los talleres del tren. Además, dijo que serían trasladados a los talleres de Chiriyaku, en Quito donde recibirían mantenimiento.

La empresa también emitió un comunicado en el que se indica que “comenzó el proceso de reubicación de ocho vagones de carga (…) serán trasladados a Quito, donde personal del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) evaluará su estado y emitirá las recomendaciones pertinentes para su conservación”. Así indicó la empresa el pasado 16 de noviembre del 2020.

En el comunicado, Ferrocarrilesrecalcó en que los vagones estaban en desuso y que no forman parte del inventario de bienes catalogados como patrimonio nacional.

Sin embargo, esa misma semana (el 20 de noviembre último), un canal de televisión nacional mostró el contrato de venta de las piezas en desuso para su chatarrización. El proceso de venta se inició en septiembre pasado. Siete empresas presentaron sus ofertas y la ganadora fue Bioreciclar, que ofreció USD 282,50 por tonelada.

Los talleres del tren, situados en el norte de Riobamba, permanecen cerrados con cadenas y candados. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

Según las declaraciones que Stalin Ochoa, analista de ambiente de Novacero, le dio a ese medio de comunicación, seis vagones de carga llegaron hasta las instalaciones de Novacero donde fueron fundidos para obtener palanquilla, la materia prima de mallas y varillas.

Tras la publicación de esa noticia, el INPC emitió un comunicado de prensa. “El proceso va en contra de las recomendaciones técnicas realizadas por esta institución en torno a los bienes que, si bien no forman parte del inventario de patrimonio cultural y se encontraban en desuso del sistema operativo de la red ferroviaria, son considerados de interés social y cultural”, se indica en el documento.

El INPC detalló que el pasado 6 de noviembre la institución le entregó un informe a la empresa en liquidación en que constaba un listado de bienes que debían preservarse, en el que constan los nueve vagones de carga.

En el informe dice que estos vagones no fueron catalogados como patrimonio debido a que no formaron parte de la declaratoria del 2008, pero también se indica que son un “objeto en buen estado, están en buenas condiciones, para preservarlo como objeto museable pese a no ser patrimonial”.

EL COMERCIO intentó contactar en reiteradas ocasiones al liquidador, José Pinoargoti, para corroborar esta versión, pero la llamada no fue atendida desde el pasado viernes 20, hasta las 15:30 de este domingo 22 de noviembre.

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